jueves, 31 de mayo de 2012

Imposible olvido

Hoy, al despertar, sentimos, una luz definitiva, los recuerdos de algunos determinados sonidos, la tibieza de su piel, o en fin cosas que inequívoca y suavemente, han examinado nuestra hipermnesia, hasta hacernos confesar que hemos vuelto a caer en estado de enamoramiento…

Ilustran, versión jazzistica de Jacques Loussier de la Gymnopêdie Nº 1, de Eric Satie, y versos de Juan Cobos Wilkins (Huelva, 1957).

MÚSICA
I
Si canto
el imposible olvido enamorado,
una canción perdida, una remota nana,
vienen.
Vuelven desde muy lejos.
Igual que un bumerán, un deseo
lanzado en la niñez
que inesperado ya, hoy
retornase. Aflora
el botín de vidrios de colores
enterrado en la infancia.
Si yo escucho a Satie,
la tarde,
como un camaleón, cambia su luz,
Si llega el jazz,
el humo,
con la lenta ebriedad de un cubito de hielo,
se evapora, se licua, cristaliza
en las uñas.
Si el silencio
es redondo
como, sin grabar, una alianza.
II
Si canto
para probar que tengo alma
el silencio es redondo
como el aro de fuego por el que salta el tigre.
Y si es el desconcierto
quien me enmudece
para negarlo y desafina
imitando, usurpando, mi voz,
yo sé
que estáis vosotros. Todos,
los muertos y los vivos,
ordenados
en genealógica sucesión de azar
para volver y concebirme
como amor o memoria.
Como amor y memoria
si canto
el imposible olvido enamorado.

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