viernes, 30 de noviembre de 2007

«No espero nada bueno del ser humano», confiesa José Carlos Somoza

El ganador del premio Torrevieja presentó su obra en Euskadi, al igual que el finalista, Juan Cobos Wilkins.

Una novela de terror futurista «sobre el miedo», con la que José Carlos Somoza vuelve a desconfiar del ser humano y un libro «sobre el poder curativo de la palabra» en el que la esperanza está precisamente en las personas, firmado por Juan Cobos Wilkins. Estas obras son la ganadora y la finalista del VI Premio de Novela Ciudad de Torrevieja, y sus títulos, 'La llave del abismo' y 'El mar invisible', respectivamente.

La ciencia ficción de Somoza es, a pesar de su horizonte futurista, «lo más actual» que ha escrito nunca. Y es que José Carlos Somoza (Cuba, 1959) ha conseguido en 'La llave del abismo' una «metáfora, una sátira» de nuestro presente gracias a la exageración de ciertos comportamientos. En la novela, los seres humanos son de diseño, la mala utilización de la ciencia ha llevado al mundo al desastre y «las creencias rigen la vida». «Quería hablar de cómo de ciegos podemos andar cuando la fe lo domina todo», añade. «Yo no espero nada bueno del ser humano, sólo soy optimista con la ciencia», sentencia. «En cien años, gracias a ella, podríamos vivir más, mejor y más seguros, y haber extendido el bienestar a eso que llamamos Tercer Mundo», apunta. «Pero no creo que el ser humano sea capaz de aplicarla de modo solidario».

Amor, soledad, libertad

Futuro negro entonces el que vislumbra el autor de 'thrillers' y libros de terror. Tal vez como ése que ha dibujado en 'La llave del abismo', donde los preceptos de una Biblia son seguidos a rajatabla por los creyentes, hasta el punto de dirigir y sacrificar a sus semejantes, fruto todos ellos de la selección genética, casi otro gran mandamiento. Para Juan Cobos Wilkins, la esperanza y el argumento de 'El mar invisible' es «el poder curativo de la palabra». «Yo creo en él, trabajo con ella, es gozoso y lucho para que no sea utilizada en vano», afirma.

Para hablar de la palabra ha ido al pasado, a una cárcel franquista en la que un condenado a muerte por asesinato pide pasar su última noche conversando con un maestro encarcelado por su orientación sexual y su ideología política. «Con estos personajes he podido tratar del amor, la soledad, la libertad», explica. También de los enormes cerrojos de las cárceles de antaño, como esa clausurada que visitó en Huelva en la que una placa recuerda a los gays represaliados durante el franquismo.

Fue aquella la que le animó a escribir la novela, que surgió en una de sus muchas visitas a otras cárceles. Ahora, en la prisión onubense, un club de lectura y una biblioteca llevan su propio nombre.

El Correo Digital

martes, 27 de noviembre de 2007

Wilkins vuelve a la novela con 'El mar invisible', un canto a la libertad

El escritor onubense Juan Cobos Wilkins, autor de la novela llevada al cine 'El corazón de la tierra', ha vuelto a cultivar este género literario con 'El mar invisible', una historia ambientada en una cárcel de los últimos años del franquismo con la que ha querido hacer un 'canto a la libertad'.

'El mar invisible habla del amor, de las soledades, de la libertad y del poder sanador de la palabra', ha manifestado Cobos Wilkins en una entrevista con Efe.

La novela, editada por Plaza&Janes, cuenta la historia de 'El Jara', un preso acusado de haber asesinado a dos hermanas, una de ellas retrasada mental, que solicita antes de ser ejecutado por garrote vil pasar la última noche con otro reo de la prisión, Lorenzo Alange, un demócrata y homosexual condenado por el régimen.

Durante esa noche, ambos presos mantienen 'una conversación a corazón abierto', en la que dan cuenta de sus vidas, sus ilusiones y sus frustraciones.

Cobos Wilkins ha señalado que la idea de la que germinó esta historia le vino tras visitar la prisión de máxima seguridad de Huelva, cuyos presos le han puesto su nombre a un club de lectura, algo 'absolutamente conmovedor', ha expresado.

Sin embargo, la cárcel de la novela es ficticia y está ubicada en 'algún lugar cerca del mar, desde cuyas ventanas se escucha el ruido de las olas'.

Cobos Wilkins ha explicado que ha querido situar la cárcel en este espacio ya que, para él, la mayor sensación de cautiverio se tiene ante la proximidad de una libertad que no puede alcanzarse, y en este sentido ha recordado que el mar es uno de los referentes simbólicos de la libertad.

En cuanto a la homosexualidad de Lorenzo Alange, voz narradora de la novela, el autor ha indicado que sufre una doble represión, 'como tantos homosexuales condenados en las diferentes dictaduras, las cuales combaten todo lo que sea diferente a la norma impuesta porque desestabilizan un sistema basado en el orden'.

El escritor ha recordado cómo en la prisión de máxima seguridad de Huelva encontró una placa que homenajeaba a las personas encarceladas por ser homosexuales, y ha lamentado que para los homosexuales 'sigue habiendo cárceles' actualmente.

'Una cosa es la ley escrita y otra el comportamiento diario', ha expresado Cobos Wilkins, y ha añadido que 'han sido demasiados años de persecuciones y vejaciones a los homosexuales como para que esto cambie de pronto por el hecho de estar escrito en un Boletín Oficial'.

Cobos Wilkins ha reconocido las semejanzas en el argumento de su novela y en el de 'El beso de la mujer araña', que escribió el argentino Manuel Puig en la década de los setenta, si bien ha dejado claro que 'ni los personajes, ni la historia, ni el lenguaje ni el propósito' son los mismos que los de esta novela.

El escritor ha señalado la historia de Puig como un 'orgulloso precedente' al que ha querido hacer un guiño en 'El mar invisible', incluyendo en la novela la narración de una película, tal y como hacía uno de los personajes de 'El beso de la mujer araña'.

La primera novela de Cobos Wilkins, 'El corazón de la tierra', fue llevada al cine por el director onubense Antonio Cuadri, que con esta adaptación obtuvo el pasado octubre el premio de 'Mejor Película' en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles.

A este respecto, Cobos Wilkins ha considerado 'muy hermoso' que una historia escrita por él, 'que se gestó con una base de denuncia', haya sido premiada en 'la Meca del cine'.

Terra Actualidad - EFE

Corta Atalaya en la segunda fase

CORTA ATALAYA ESTÁ ENTRE LAS 100 CANDIDATAS.
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AHORA ES EL MOMENTO PARA ECHAR TODA LA "CARNE EN EL ASADOR".
















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Foro Opina sobre Riotinto

viernes, 23 de noviembre de 2007

Las palabras de la última noche

Cobos Wilkins novela la sed de libertad de un homosexual y un reo de muerte

La noche inunda uno de esos encuentros que se dan pocas veces en la vida. Dos hombres se lanzan a tumba abierta en una conversación en la que se desvelan secretos, se exorcizan fantasmas y el alma se expone en carne viva. Son dos perseguidos, dos seres condenados a la soledad. Uno está entre rejas porque combate una dictadura y porque es homosexual; el otro, al que se acusa de un doble asesinato, será ejecutado en el garrote vil cuando amanezca. La dictadura franquista vive sus últimos momentos. Lorenzo Alange, maestro de escuela que ama la libertad y lucha por ella, y Damián Jaramundi, reo de muerte, ex boxeador y ser indómito con el instinto de un puma, recuerdan sus vidas al margen del rebaño humano, que los teme y desprecia a la vez.

Así se inicia la novela El mar invisible, del escritor onubense Juan Cobos Wilkins. El mar invisible, que ha sido publicada por Plaza y Janés, ha quedado finalista del VI Premio de Novela Ciudad de Torrevieja. "El mar es el gran símbolo de la libertad para el ser humano. Parece que el agua y el cielo se unen en el mar. Y nos empeñamos en llegar a ese punto de unión. Pero el horizonte siempre está más allá; siempre se nos escapa. Parece que sobre las aguas no rigen las leyes de los hombres en la tierra. Cuando se va navegando, el mar es como otro mundo que tiene otras coordenadas, otras normas, con una libertad superior. En el inconsciente, el mar es el lugar por donde huir, por el que tomar otro rumbo de vida", explica Cobos Wilkins al hablar del título de la novela.

Sus personajes tienen muy cerca el mar, pero no pueden sumergirse en su liberación. "El mar se puede oler y sentir en los muros de la cárcel. Pero no se puede ver; no se puede estar en su orilla; no se puede sentir cómo rompen las olas en los pies", matiza el escritor, que es autor de varios poemarios y de la novela El corazón de la tierra. El ansia de libertad se hace más lacerante para los presos por la cercanía de un bien imposible.

Lorenzo Alange sufre prisión porque no se adapta a la barbarie cotidiana de una tiranía codificada por sucedáneos de leyes. "Lorenzo tiene todas las papeletas para que le encarcelen en una dictadura. Es un defensor de las libertades civiles y la democracia, lo que es un aspecto exterior. Pero, además, es homosexual. En lo privado es alguien que se considera indigno de poderse manifestar tal y como es; alguien al que la dictadura franquista considera vago, maleante o peligroso social. Lorenzo está doblemente marginado: como paria social y como paria del amor", comenta.

Dos seres muy diferentes en apariencia, el homosexual idealista y combativo y el buscavidas experto en estrategias de supervivencia, logran hacer de su encuentro y conversación una ceremonia íntima y esencial. "Quise escribir una novela que hablara del amor, de las soledades, de la libertad y del poder sanador de la palabra. Quería utilizar la palabra como las espadas de los héroes mitológicos, que con el mismo filo que herían, a la vez cicatrizaban y curaban la herida. La intensidad del tema, incluso su dureza, en una situación tan extrema encontraba el bálsamo en la palabra del escritor y en las palabras que se dicen los dos protagonistas. Quizás, lo único de lo que no te puede privar la cárcel es de la imaginación y su materialización: la palabra", asevera.

"Esto lo comprendí cuando los presos de la cárcel de alta seguridad de Huelva crearon un club de lectura y le pusieron mi nombre. Y vi que, en vez de alinearse paralelos los barrotes privadores de libertad, se alineaban los lomos de los libros que contenían eso que no podía ser amordazado: las palabras", concluye Cobos Wilkins.

El País

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Nuestros 12 tesoros

Como sabéis recientemente se puso en marcha por parte de Antena 3 la búsqueda de las siete maravillas de España. Pues bien, han cambiado algunos aspectos de esta iniciativa.

Hemos conseguido que la Corta Atalaya se sitúe entre las 100 más votadas, pero aún es necesario seguir votando para que pueda ser finalmente elegida como una de las maravillas.

Los cambios que se han producido es que se amplía el número de maravillas de siete a doce, pasándose a llamar "nuestros 12 tesoros", se amplía además el plazo de recogida de candidaturas hasta el 25 de noviembre, en que se elegirán 100, y de esas 100 finalmente las 12 elegidas.

Ánimo y seguid votando por la Corta Atalaya como uno de los 12 tesoros de España en la siguiente web: http://www.nuestros12.com/los12tesoros/ Cuantas más veces es enviada una candidatura más opciones tiene de ser elegida.

Portae Inferi

martes, 20 de noviembre de 2007

Juan Cobos Wilkins _ Escritor: «La literatura y la palabra dan libertad y tienen poder balsámico»

Lunes, 19 de noviembre de 2007

Varias coincidencias ayudaron al nacimiento de «El mar invisible», entre ellas la visita de su autor a una prisión, donde conoció la realidad de los presos y se comprometió con la lectura como forma de libertad para los privados de ella.

- Un libro con una realidad terrible. Casi parece mentira que cosas así pasaran hace tan poco tiempo, en 1971.

- Ciertamente. Creo que las generaciones que tienen ahora 20 o 30 años pueden quedarse muy sorprendidas al leer «El mar invisible» y comprobar que mira atrás, pero sin poner demasiado el espejo retrovisor. Sólo con un ladeado de cabeza nos encontramos con un pasado tan oscuro, tan maltratador como el que puede aparecer en esta novela. Pero ciertamente es así. Parecería que ha transcurrido un siglo y que se está hablando de los comienzos del XX, pero no, el garrote vil se estaba utilizando en España hasta 1975.

- ¿La belleza de la prosa y de la literatura puede surgir de realidades tan sórdidas y tristes?

- Aunque es una novela intensa, con aristas, la belleza de la prosa sirve para que la historia quede potenciada precisamente por el choque que produce con la manera de mirar de alguien que es poeta. Creo que es como la espada de los héroes, que con el mismo filo que herían cicatrizaban esa herida, la cauterizaban. Algo de eso creo que hay en «El mar invisible». La laceración que puede producir el conocimiento de los hechos que se cuentan queda absolutamente cauterizada, quizá por el poder sanador de la palabra, que es algo que me ha importado mucho en la escritura de este libro. También a los protagonistas es la palabra la que creo que les ayuda a caminar sobre ese mar invisible que se gestó de una manera tan especial.

- ¿El mar del título simboliza la libertad?

- Ahí surgió la gran metáfora de la libertad a través del mar, que estaba casi a un tiro de piedra de la prisión de Huelva. Si el mar significa en cualquier ser humano ese horizonte de libertad inalcanzable se hacía aún más terrible, más lacerante, en una cárcel que estuviese muy cerca, porque se podía oler el mar, se sabía que estaba casi al alcance de la mano, que a los muros llegaba la salitre. Pero no se veía.

- Y en esta prisión es donde viven sus personajes.

- Ahí decidí situar dos personajes en el vértigo y en el límite. Por una parte, un boxeador que ha sido condenado a garrote vil por el asesinato brutal de dos hermanas y va a ser ajusticiado, que es un verbo terrible, a garrote vil. Este boxeador, un paria social, que será ejecutado en la madrugada aunque no se sabe del todo si es culpable de esos sórdidos asesinatos. En esa madrugada, pide hablar con otro preso. Es un maestro de escuela preso por dos motivos: por ser homosexual y porque mantiene una lucha activa en la defensa de las libertades civiles y de la democracia. Tiene dos papeletas en la rifa del terror para ser represaliado.

- ¿Cómo coinciden dos personas tan diferentes?

- Con este maestro pide el reo de muerte charlar la última madrugada de su vida, aunque flota en el aire la posibilidad del indulto. Es una larga madrugada agónica, de vértigo, en situación extrema de una persona porque va a morir y de la otra que sin saber por qué se encuentra en esa celda final y compartiendo con un desconocido sus últimas horas. Hablan a corazón abierto y afloran esos secretos que de pronto somos capaces de revelar a un desconocido y que nunca habíamos dicho sin embargo a la persona que camina a nuestro lado. Ese fulgor del relámpago que te obliga a desnudarte en un momento de vértigo, de intensidad, de abismo y que hacen que afloren terrores, pero también esperanzas.

- Las letras y la cárcel siempre se han llevado bien. Cervantes, San Juan de la Cruz y Miguel Hernández escribieron en prisión, donde tanta gente halla consuelo en la lectura.

- Es cierto, en algún momento lo he pensado. Y posiblemente es por la necesidad de compensación. Algo que da la literatura y la palabra es libertad y tiene un poder balsámico. De alguna manera, el maestro homosexual y defensor de la democracia hace en «El mar invisible» con el condenado como de una especie de Sherezade de «Las mil y una noches». Le da lo único que le puede regalar, que es la palabra. Hay las dos cosas: la intensidad y la necesidad de recibir el consuelo que da la palabra y por otra parte la utilización de la libertad y de la imaginación. Creo que es un escape en el mejor sentido, porque es hacia dentro para liberarse de la opresión que supone en todos los terrenos estar privados de libertad.

- ¿Tiene que afrontar la narración de una forma muy distinta a la poesía?

- He combinado a lo largo de los años ambas cosas de manera igualmente gozosa y gustosa para mí. Soy de una tierra en la que es tan bueno el jamón de pata negra como la gamba blanca. Y pudiendo comer y disfrutar de ambos, ¿por qué voy a tener que prescindir de uno? La manera de enfrentarse a una obra y con un número de páginas considerable, con un tipo de escritura y de trama no muy al uso de lo que ahora es «best seller» literario, es desde la conciencia y desde la emoción. Así creo yo que está escrito «El mar invisible», desde una ética estética, porque las concibo como siamesas que no se podrían separar sin que el corazón quedase dividido. No podemos separar la sístole de una de la diástole de otra: en «El mar invisible» hay una ética estética, una conciencia y una emoción. Eso significa un tiempo de trabajo que acarrea una estructura de composición muy distinta a la del poema. El poema es un relámpago y la novela es una tormenta.

ABC Córdoba

Cuadri rodará su próximo film en Almería por apoyo a 'El corazón de la tierra'

19-11-2007

El cineasta onubense Antonio Cuadri rodará su primera película en Almería, como 'una forma de agradecimiento' al apoyo prestado en la provincia almeriense para la promoción de su última cinta 'El corazón de la tierra, según ha explicado a Efe en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.
Cuadri ha indicado que la Diputación Provincial de Almería ha sido clave para que el film se promocionase en la provincia, de forma que, aunque no concretó los detalles, sí señaló que el rodaje 'tendrá mucho que ver con Almería'.

El director ha personalizado el agradecimiento en la persona del director del área de Cultura de la Diputación, Ignacio Ortega Campos, y ha concretado que 'no tendrá nada que ver' con El Corazón de la tierra.

Sobre esta última cinta, ha dicho que ya tiene reservado su hueco en los cines de Latinoamérica y de la Europa del Este, de forma que ampliará su proyección internacional, de forma paralela a su salida al mercado en la versión en DVD en España.

La película fue galardonada con el premio de 'mejor película' en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles en octubre.

Este galardón viene a reconocer una cinta que trae al presente un episodio de la historia de la localidad onubense de Riotinto ocurrido en 1888, cuando una revuelta popular en contra de la compañía inglesa dueña de la cuenca minera situada en la zona, terminó con la intervención por parte del Ejército español en el llamado 'El año de los tiros'.

Al frente del reparto se esta superproducción española, portuguesa y británica -que contó con un presupuesto de 12,5 millones de euros- se encuentra la candidata al Oscar Catalina Sandino Moreno, a quien acompañan la británica Sienna Guillory, los españoles Fernando Ramallo y Ana Fernández, y el portugués Joaquím de Almeida.

Terra Actualidad - EFE

viernes, 16 de noviembre de 2007

Juan Cobos Wilkins: "El mar es el horizonte inalcanzable con el que soñamos"

14/11/2007

Lugar de nacimiento: Riotinto (Huelva), 1957.
Trayectoria: Creador de la Fundación Juan Ramón Jiménez. Es crítico de `El País´. Ha escrito poesía, teatro y prosa. Su novela `El corazón de la tierra´ ha sido llevada al cine por Antonio Cuadri.

Juan Cobos Wilkins pasea por la ciudad su nuevo libro, El mar invisible , que ha sido finalista del Premio Novela Torrevieja 2007.

--¿Qué nos cuenta en ´El mar invisible´?
--Quería escribir una historia que hablase del amor, de las soledades, de la libertad y del poder sanador de la palabra. Se me apareció cómo sembrar esta voluntad en un terreno que potenciaba todo eso. Fue de una manera, casi como formando parte de un misterioso azar y del destino.
--Han creado un club de lectura con su nombre en la prisión de alta seguridad de Huelva, ¿cómo surgió esta iniciativa?
--Cuando publiqué mi primera novela, El corazón de la tierra , recibí la invitación de los presos de esta cárcel, para mantener un encuentro con ellos, porque les había impresionado el libro y se celebró una conferencia y una entrevista. Aquello tenía que durar una hora, en el año 2002, y estamos en el 2007 y continúa la relación. Pasado un tiempo, supe que había más de medio millar de presos en lista de espera para leer algún libro mío, eso me impresionó. Después, había una biblioteca en la cárcel y los presos y presas creaban un club de lectura y le ponían mi nombre. Fue conmovedor, porque a esas cosas se le suele poner nombres de autores clásicos, muertos, pero no de alguien de mi edad. Y además, porque en vez de haber barrotes, alineados, privando de libertad, lo que había en la cárcel eran lomos de libros, que contienen algo que da la libertad, que son las palabras, algo que no se puede encarcelar, que es la imaginación.
--¿Cuánto de la realidad ha cogido para escribir esta obra?
--Pues junto a esa realidad que acabo de contar, en una antigua prisión de la dictadura franquista, que había sido cárcel de homosexuales, se colocó una placa que rendía homenaje a los represaliados, encarcelados y humillados, sencillamente por su opción amorosa. Pero esa cárcel, había servido también de prisión al poeta Miguel Hernández. Era la primera cárcel a la que él llega antes de comenzar el gran peregrinaje doloroso de cárceles para morir en una de ellas. Era la palabra de un poeta la que se había tratado de privar, alguien tan comprometido con la libertad como Miguel Hernández. Y todavía no ha terminado la historia. Antes de que esa cárcel pasara a mejor vida, a mí me hicieron llegar misteriosamente el expediente carcelario de Miguel Hernández. La unión de todo esto hizo que encontrara ese terreno fértil en el que sembrar las ideas y las emociones sobre las que deseaba hablar.
--Y entre tantas historias, ¿cuándo aparece el mar?
--Pedí visitar esa antigua cárcel de la dictadura, y fue terrible, sobre todo los cerrojos, que son descomunales, como en un cuento de terror infantil, que además se cerraban todos a la vez para producir angustia y que su eco resonara en la noche. Y desde aquellos muros se podía oler el mar, llegaba la salitre del mar a los ladrillos y a las piedras, estaba casi al alcance de la mano, pero no se veía. El mar es el gran símbolo de la libertad para el ser humano. Es ese horizonte inalcanzable, con el que soñamos algún día convivir, pero que siempre está un poco más lejos.

Diario Córdoba

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva dedicará una mirada al audiovisual andaluz en su próxima edición

La producción audiovisual andaluza ocupará un lugar especial en la 33 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, que dará comienzo el próximo día 17 de noviembre, con la sección Panorama Andaluz, en la que se proyectarán tres largometrajes: 'El camino de los ingleses', de Antonio Banderas; '¿Y a mí quién me cuida?', de Ángeles González-Sinde; y 'Clandestinos', de Antonio Hens Córdoba.

En su 33ª edición el certamen iberoamericano pretende relanzar las producciones con sello andaluz, de ahí que a lo largo de su celebración se exhiban diversas obras, no sólo en Panorama Andaluz sino en otras secciones del certamen. Sin ir más lejos, en la sección oficial a concurso, en la modalidad de cortometrajes, se proyectará 'Impávido', de Carlos Theron, que ha contado con el apoyo de la productora gaditana Uzala Films.

Al margen de una nutrida lista de cortometrajes andaluces, otra de las producciones recientes de esta comunidad que podrá verse en el festival, en versión original subtitulada, será el último trabajo del director onubense Antonio Cuadri, 'El corazón de la tierra'.

Dentro del programa del festival tienen también cabida varias sesiones especiales para producciones gestadas en Huelva, como una serie de documentales que visitan rincones de la provincia o rinden homenaje a algunos de los onubenses más ilustres, como Juan Ramón Jiménez o el director de cine Francisco Elías.

Cine & Tele

El Festival de Cine proyectará varias cintas hechas en Andalucía

La producción audiovisual andaluza ocupará un lugar especial en la 33 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, que dará comienzo el día 17 de noviembre, con la Sección Panorama Andaluz, en la que se proyectarán tres largometrajes: El camino de los ingleses, de Antonio Banderas; ¿Y a mí quién me cuida?, de Ángeles González-Sinde; y Clandestinos, de Antonio Hens Córdoba, así como cinco cortometrajes, como El niño que quiso tocar el cielo, de Marco Fettolini; El prestidigitador, de Hugo Sanz; Lo importante, de Alauda Ruiz de Azua; Válido para un baile, de Gabriel Beneroso, y El señor Puppe, de Carlos Crespo, todas ellas recientes producciones que han puesto de manifiesto ante la crítica nacional e internacional el talento de los realizadores de la región.

El certamen pretende así relanzar las producciones con sello andaluz, de ahí que a lo largo de siete jornadas se exhiban diversas obras, y no sólo en esta sección sino también en otras. Sin ir más lejos, en la Sección Oficial a Concurso, en la modalidad de cortometrajes, se proyectará Impávido, de Carlos Theron, que ha contado con el apoyo de la productora gaditana Uzala Films, y en la que participan actores andaluces, y que en esta edición compite junto a doce cintas por el Premio RTVA-Cajasol, dotado con 6.000 euros.

Asimismo, en la Sección Rábida (o informativa), en la que se recoge la mejor producción iberoamericana del momento, el festival contará con la cinta Mejor solo, del malagueño Jorge Dantart. Así lo explicó ayer el director del certamen, Eduardo Trías, durante la presentación de la 33 edición del Iberoamericano en el sevillano Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Cultura.

Otra de las producciones andaluzas de los últimos tiempos que podrá verse en versión original subtitulada será el último trabajo del director onubense Antonio Cuadri: El corazón de la tierra. La película, rodada en Huelva, ha recibido el premio a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles. Esta cinta se proyectará en el Gran Teatro el día 18 de noviembre a las 18.15 horas.

Además, se han programado varias sesiones especiales para producciones gestadas en Huelva. Una serie de documentales vinculados con la provincia, entre los que figuran títulos que rinden homenaje a algunos de los personajes más ilustres nacidos en esta tierra. Se trata de Juan Ramón Jiménez, la fuerza de un símbolo, del moguereño Juan Ignacio Fernández, una cinta que muestra la huella indeleble que el poeta dejó en su pueblo a través de imágenes de archivo y testimonios de personas cercanas a él; y de otro documental basado en la autobiografía del cineasta onubense Francisco Elías, director de la primera película sonora en España, bajo el título Anatomía de un fantasma.

Asimismo, habrá una Sesión Especial Rock, en la que exhibirá el documental Silvio, a la diestra del cielo, ópera prima del director sevillano Francisco Bech en la que recoge las vivencias del artista también sevillano Silvio Fernández a través de entrevistas, grabaciones de televisión y sus conciertos.

Huelva Información

domingo, 4 de noviembre de 2007

"La palabra tiene poder sanador, ayuda a caminar sin dudas"

03/11/2007

'El mar invisible' es la nueva novela del escritor onubense Juan Cobos Wilkins que acaba de presentar en Madrid y a la que le seguirá otras hasta llegar a Huelva en diciembre, para poner el colofón a esta gira literaria.

-¿Qué sentido tiene hoy en su carrera un premio como el de Ciudad de Torrevieja?
-Para 'El mar invisible' quería el respaldo de un premio que tuviera eco importante. Es una novela de enorme intensidad y no para la fugacidad que hoy en día tienen las novedades que desaparecen de las mesas con rapidez inusitada, en la que apenas da tiempo el boca a boca de los lectores.

-¿Cuál es la trama de la nueva novela?
-Se sitúa a lo largo de una madrugada en la que dos presos mantienen una conversación a corazón abierto, incluso se podría decir a tumba abierta, porque uno está condenado a garrote vil, va a ser ejecutado al alba, o indultado, no se sabe, pero puede ser su última conversación. Damián Jaramundi 'El Jara' ha sido condenado por el asesinato atroz, brutal de dos hermanas, una discapacitada mental. El pide mantener una conversación con Lorenzo Alangel, preso por doble motivo, por la defensa de las libertades cívicas y por la Ley de Rehabilitación Social, por motivos de homosexualidad. Estamos en 1971, cuando se desarrolla la novela. Es una madrugada de escalofríos físico y espiritual, son horas de angustias y esperanza.

-¿Qué es lo que busca en 'El mar invisible'?
-Quería escribir una novela que hablara del amor, de las soledades, de la libertad y del poder sanador de la palabra, que ayuda a caminar sin dudas sobre las aguas de mares invisibles. En esa situación final están dos personas en una celda cuando uno de ellos espera la muerte o el indulto.

-¿Lo recrea en la cárcel de Huelva?
-No, puede ser cualquiera, a la cárcel a la que alude se llama el Arca. Sí quería que el amor, la soledades y el poder sanador de la palabra situarlo en una cárcel, pero ambos personajes, el maestro y el boxeador son inventados. Lo que sí es cierto que a lo largo de los últimos años se han dado los pasos para que se materializara la forma que hoy tiene la novela. Hace años en la cárcel de Huelva me invitaron a mantener una charla, era una conversación para grabarla y emitirla en el circuito cerrado de televisión que ellos tienen. Me encontré un salón abarrotado de gente, era para una hora y estuvimos hasta bien entrado el mediodía. Me impresionó el interés por mi libro 'El corazón de la tierra' y las preguntas que se hicieron. Después supe que había más de medio millar de preso en lista de espera para leer libros míos. Visité la biblioteca, mantuve una charla con los presos y me conmovió mucho que donde antes había barrotes paralelos que privan de libertad se alineaban libros que contienen la libertad de la palabra. Lo único que no arrebatan los barrotes de la cárcel es la imaginación y el pensamiento.

-¿Mantiene esos encuentros con los presos?
-El mayor premio para un escritor y un ser humano, no ya de prestigio, el premio que a mi me emociona, es que los presos crearan un club de lectura y le pusieran mi nombre, que al final se le pone siempre a los clásicos, a la gente muerta. Para mi ha sido un acicate y aliciente para seguir trabajando.

-¿De qué forma le ha marcado este club literario?
-Mucho, tanto que valoro lo que para ellos son estos encuentros. Cada vez que puedo intento alguna salida para actos literarios, la última vez fue en mi pregón de la Feria del Libro, allí incluso un representante de los internos intervino en el pregón. Además les he visitado hasta de rey mago llevándole lotes de libros, me escriben y les contesto.

-¿En dónde está el origen de esta novela?
-Hubo muchos momentos. En la antigua prisión de Huelva se colocó una placa que recuerda el encarcelamiento de homosexuales a los que se les rendían un homenaje por su privación de libertad y las vejaciones que sufrieron. En esa cárcel estuvo Miguel Hernández, yo tuve la suerte de que me llegara su expediente y publicarlo.

-Pero ha querido incluso estar dentro del papel del preso.
-Tuve la suerte de que el director de la prisión me permitiera visitar la antigua cárcel y pasar en ella cuanto tiempo quisiera. Para ver cómo entraba la luz, el rastrillo, los cerrojos de cuento de terror, celdas de castigos, el celular, el patio, el comedor, las letrinas, el locutorio... Visitarlo todo, empaparme de los sonidos.

-¿Por qué el mar en la novela?
-Estando en la cárcel de Huelva me di cuenta de que el mar es un gran símbolo humano de libertad, un horizonte inalcanzable. Y estando entre muros de una cárcel, donde se huele a salitre y llega la brisa, pero no se puede ver el mar, esto potenciaba la privación del encarcelamiento. Saber que el mar esta a un tiro de piedra era aun más lacerante.


-¿Puede llagar a percibirse como una obra de temática gay?
-No, porque se reduciría. A uno de los personajes se le aplica la Ley de Rehabilitación Social, sufre humillación por el simple hecho de una opción de amor. Es una batalla importante del libro, un pilar básico, pero no es estricto del tema. Pero sin él no se entiende el mar invisible, las olas del mar no se moverían sin este tema.

-Es una prosa de nuevo marcada por su poesía.
-Aquí hay una dura belleza. Hay quienes me daban las gracias, porque siendo un tema tan duro y arriesgado, de tanta fuerza, sin embargo hay una mirada al mundo de un poeta, que trata de escribir con precisión se puede trasmitir la conciencia y la emoción.

Huelva Información