miércoles, 8 de agosto de 2007

Riotinto, la colonia de la vergüenza

Desde 1873 hasta 1954, el pueblo onubense de Riotinto se convirtió en una peculiar colonia británica donde llegaron a convivir, separados por un muro, 10.000 mineros y el selecto “staff” inglés de la empresa Rio Tinto Company. Hubo revueltas, destrucciones de pueblos enteros y en tiempos los niños fueron explotados como un “nativo” más. Hoy es un paisaje lunar que asombra a los científicos de la NASA y cuyas heridas se pretenden curar transformándolo en un campo de frutales. Así lo cuenta el escritor Juan Cobos Wilkins en este reportaje.

Aquel verano del 69 una exclamación redondeaba de asombro millones de bocas. Ante las pantallas de los televisores los ¡oh! se encadenaban y, como estela de globos, parecían ascender al cielo de donde procedían las imágenes que, incrédulos, contemplábamos: Armstrong acababa de pisar el mito romántico de los enamorados y la obsesión de Calígula, la Luna. No me sorprendí. Yo llevaba toda mi infancia correteando por paisajes igual de enigmáticos: los yacimientos de cobre, plata, oro, que remontan su historia a 3.000 años antes de Cristo. Las legendarias minas de Riotinto. Un paisaje telúrico, devastado. De trágica belleza. Extraído de otro mundo. O del submundo. Sexo y entrañas de la tierra aflorados a la superficie. No, no me sorprendí, me resultaba familiar. Como, al leer la Divina Comedia, los círculos del infierno dantesco encontraron, en mi imaginación, su escenario natural perfecto en los de Corta Atalaya, la más grandiosa explotación a cielo abierto de la vieja Europa.

Su historia se difumina en niebla –británica desde el XIX–, Tartesos, filones que proveían de ricos metales a naves que partían hacia el remoto Templo de Salomón... Los iniciales poblamientos humanos dejan ya huella en la Edad del Cobre y, en el Bronce Final, Oriente impulsa la extracción de plata. Pero ha de ser Roma quien marque su más profunda cicatriz en este confín al suroeste de la Bética. Como sombras petrificadas de Plutón, millones de toneladas de escoria abandonadas por el poderoso Imperio. Restos de épocas oscuras: ídolos con decoración geométrica o labrados en gossan, cazoletas y pistaderos para la trituración del mineral, aras rituales, sel jabalí de bronce, emblema de la IX Legión, ungüentarios de vidrio tornasolado, gigantescas norias, hornos para cremaciones infantiles, bellísimas esculturas teñidas de bermellón por los óxidos... Estratos sedimentados de historia, de vidas, conformando un paisaje de fuerza tal, de imán tan poderoso, que marca, tatúa a quien lo habita de forma indeleble. Y serpeando el entorno, un río rojo como una arteria abierta, el Tinto: “...es el Urium de los romanos, el Aceche de los baladíes, el tremendo río de las lágrimas, de cuyas
linfas no se logra ningún género de pescados ni otros seres vivos, ni la gente la bebe ni alimañas, ni se sirven de ella los pueblos para cosa ninguna”. En 1556, así lo describía Diego Delgado, clérigo, a Felipe II.

El tajo sangrante. Por el color de sus aguas, de niño, creía yo que aquel extraño río nacía, misteriosamente, de la garganta degollada de santa Bárbara. Contemplaba su imagen en la iglesia y... seguro: el tajo sangrante que le secciona el blanco cuello es su fuente, por eso eligieron a la joven mártir patrona de los mineros. El Tinto, un río que ya no parece tan estéril: equipos de la NASA, científicos españoles y norteamericanos analizan hoy sus aguas en busca de formas de vida que podrían ser similares a las del planeta Marte. No era, pues, tan lunática la comparanza aquel julio de 1969.

Tras los romanos, los yacimientos entran en un largo paréntesis de abandono, parcialmente roto cuando el sueco Liebert Wolters, que había intervenido en la Guerra de Sucesión, los adquiere. Pero los auténticos tiempos de esplendor no llegarán hasta que, en 1873, son comprados al Gobierno español por un consorcio británico y se crea la Rio Tinto Company Limited. “Se adjudican definitivamente las minas de Riotinto a los señores William Edward Quentell, Ernest H. Taylor y Enrique Doestch, por sí y en representación de la casa Mathesson y compañía, de Londres
, por la suma de 92.800.000 pesetas, a tenor de la proposición garantizada con el previo depósito y aceptada por el Gobierno, en los términos que previenen las Leyes de 23 de junio de 1870, 20 de diciembre de 1872 y el anuncio oficial de 4 de enero del presente año”. Así reza el documento de la época. Y de esta forma se inaugura una muy singular etapa que arrastrará en
su vértigo a toda una comarca. En verdad, a toda la provincia onubense.

Con pantalones de franela, palas de cricket, raquetas de tenis, Times o Morning Post bajo el brazo y the five o'clock tea, una generación de británicos irrumpía en aquel polvoriento sur púrpura y desolado. Y, junto al retrato de Su Graciosa Majestad, Victoria, soberana de Gran Bretaña y de Irlanda y emperatriz de la India, nada más y nada menos que football: los primeros partidos del multimillonario fenómeno de masas se jugaron entonces en Riotinto. La comunidad britá
nica, convencida de su lugar en el mundo, alzó su propio barrio, Bellavista, separado del resto del pueblo por un muro de piedra. Dos entradas, con garitas y guardas, vigilaban, filtraban o impedían el paso a quien no perteneciese al staff (personal). Hermosas construcciones victorianas rodeadas de jardines, cementerio protestante, capilla anglicana, selecto club (hasta hace sólo unos meses las mujeres no han podido acceder a la sala men only). Un nivel de vida que comparado con el de los nativos –así denominaron a los pobladores del lugar–
no podía dejar de remover las conciencias y proclamar la evidencia de una desigualdad tan escandalosa como lacerante. Los ingleses injertan en el valle saturnal sus formas y costumbres: ondea la bandera británica y el cumpleaños de la reina Victoria (que da nombre a la barriada construida para sus operarios en la capital) se celebra alto como la Torre de Londres, sonoro como el Big Ben, juegos, competiciones, brindis, God save the Queen! Junto a ello, también, servicio médico, alfabetización, taller de maravillosos bordados, economato, cuidada administración, desarrollo técnico, industrial, comercial, empleo asegurado, el descubrimiento como sitio de veraneo de la virginal, edénica entonces, playa de Punta Umbría –por supuesto, únicamente para altos cargos– y espléndidas obras como el ferrocarril que une la cuenca minera con Huelva y, en la ciudad, el magnífico muelle para el embarque del mineral.

La Compañía, como queda bautizada la Rio Tinto Company Limited (RTC), se convierte en motor de la provincia, es la empresa privada con mayor número de trabajadores de todo el país, y contribuye muy eficazmente a engrosar las voraces arcas del Estado. El Cronista escribe en sus páginas: “Riotinto es el feudo de una empresa más poderosa que el zar de las Rusias”. Pero la existencia y condiciones laborales son miserables. Cuando la RTC adquiere las minas trabajaban un millar de hombres; en 1888, el trágicamente famoso Año de los tiros, se cuentan 10.000. Y para ciertas labores se emplean a barcaleadoras (mujeres que transportan en cajones –barcales– el mineral) y a una muy considerable cantidad de niños. Las plagas diezman a la población. Y el sistema de calcinación al aire libre, las teleras, envenena el aire. Eran las teleras gigantescas piras, como descomunales hormigueros que formaban un bosque de pirámides ardientes, humeantes. En su interior, día y noche, mes tras mes, la lenta combustión del mineral arrojaba a la atmósfera dióxido de azufre. Densas nubes de humo mefítico que envenenan la atmósfera, enferman los cuerpos, asolan el paisaje, arruinan las cosechas de los pueblos vecinos, ponen en peligro la ganadería, contaminan las aguas... Cuando los humos de las teleras permanecían bajos, posados sobre la población, la manta obligaba a los mineros y sus familias a buscar refugio en las cumbres de los cerros cercanos, mientras sobre el valle caía la noche artificial, una oscuridad tan densa que provocó el choque frontal de dos trenes. Pero los días de manta, en los que faenar resulta imposible, son, desde luego, descontados del jornal.

El anarquista. Procedente de Cuba, entonces colonia española, llega a Riotinto, en la primavera de 1883, el anarquista que logrará encauzar el malestar social y aglutinar a mineros, agricultores y ganaderos para enfrentarse a la omnipotente Compañía. Un líder carismático, persuasivo, seductor..., y envuelto en el enigma: Maximiliano Tornet. Los efectos nocivos de las teleras abarcaban un radio de 777 kilómetros cuadrados en torno a las minas y dañaban a unas 11.000 propiedades. Los dueños de las tierras afectadas, sobre todo del término de Zalamea la Real, crearon lo que podríamos contemplar como brote precursor de los movimientos ecologistas: la Liga Antihumos. La unión de todos, a la que se suman los socialistas –con menor predicamento entre los mineros que los anarquistas–, desembocará en la multitudinaria manifestación del sábado 4 de febrero de 1888. Demandan el fin de la calcinación al aire libre –algo que en Inglaterra, el Parlamento, consciente de su peligrosidad, había prohibido ya en 1864, pero que aquí, y 24 años después, la RTC seguía practicando–, percibir el salario completo los días de manta, reducción de 12 a nueve horas de faena, supresión del pago de una peseta para asistencia médica y de las dos pesetas con 50 céntimos descontados del jornal si extraviaban sus libretas... Reivindicaciones que al recién llegado director William Rich le parecieron de todo punto injustificables, inoportunas, inadmisibles.

Estalló la huelga el 1 de febrero. Y tres días después, una riada humana, una impresionante manifestación con el audaz Maximiliano Tornet al frente se dio cita en Riotinto. Las calles quedaron tomadas por unas 12.000 personas que en un ambiente festivo, con bandas de música y pancartas (“¡Abajo los humos!”, “¡Viva la agricultura!”), reclamaban una más digna forma de vida. Y mientras en el Ayuntamiento permanecían reunidos alcalde y concejales –peones en al damero de la Compañía–, el gobernador civil de Huelva, Agustín Bravo y Joven, con soldados del Regimiento de Pavía, entraba en Riotinto dispuesto a poner fin a la revuelta. Y lo logró. A sangre y fuego. En la Plaza de la Constitución, la tropa se despliega ante la indefensa multitud. Dispara: una, dos, tres descargas a bocajarro. Luego, arremete con las bayonetas. El periódico La Coalición Republicana, dirigido por José Nogales, da cuenta de la masacre: “Cuando con más alegría y confianza se hallaban los manifestantes apiñados, en número superior a 12.000, en las estrechas calles adyacentes y plaza, mandaron retirar la caballería del sitio que ocupaba y acto seguido una descarga cerrada, inmensa, cuyos proyectiles barrieron aquella masa humana, puso en fuga desordenada a la multitud, que dejó en el suelo muchos cadáveres y heridos y se atropelló por las calles, lanzando gritos de pavor y de violenta ira. ¿Quién dio la orden de fuego? Hasta ahora no se sabe. ¿Fue el gobernador? ¿Fue el jefe militar? La soldadesca inconsciente, la máquina estúpida que obedece y mata, el soldado que dirige la boca del fusil al pueblo de donde salió y a donde volverá, gozaba con la vista de la pólvora y la sangre. Con el testimonio de centenares de personas que presenciaron el hecho, podemos afirmar que los manifestantes no profirieron ni un grito subversivo, no salió de ellos una provocación ni un acto que molestase a la tropa ni a las autoridades”. Jamás se conoció el número exacto de muertos, hombres, mujeres, niños. Sus cadáveres se hicieron desaparecer en escombreras, en antiguas minas abandonadas... Y la fecha quedó fijada en la memoria colectiva como el Año de los tiros.

Hambre y “boy-scouts”. Aquélla de 1888 marcó un hito. Pero no fue la última de las huelgas y manifestaciones que jalonan la heroica y fascinante historia de las minas de Riotinto, y en la que las mujeres han escrito en diversas ocasiones una esforzada y anónima página (por ello, junto al anarquista y a un médico británico, las elegí como protagonistas de El corazón de la tierra, sus latidos han impulsado sangre a ese músculo que parece arrancado vivo de Corta Atalaya). El año 1917 trajo una decena de muertos, el cuádruple de heridos, centenares de despidos. Terrible resultó la huelga de 1920, nueve meses de paro desembocaron en tan extrema situación que los mineros carecían de alimento para sus hijos. Los niños partieron para ser acogidos por obreros sindicalistas de otros lugares. Cientos de emigrantes de cinco, seis, siete años, atestaban los trenes que de la cuenca minera onubense viajaban a cualquier lugar de la geografía española. La Compañía, para paliar la mala fama que aquel hiriente episodio le había acarreado, creó y organizó en la comarca los grupos de boy-scouts, populares ya en Gran Bretaña.

Era el tiempo imperativo de míster Walter Browning, apodado El terremoto. A caballo –jinete experto–, con su rifle Winchester y su Browning automática y el revólver traído de México y su guardaespaldas... ¿Quién osaría desafiar al todopoderoso? Fue, aunque no coronado, rey de Huelva. Hasta 1954 las minas permanecieron en manos de la RTC. Una época difícilmente olvidable. Miserias y grandezas de la mano como amantes inseparables... e infieles. Un largo y muy singular periodo que dejará un legado material, otro intangible, pero no menos conformador de la peculiar idiosincrasia de un pueblo que se destruye y se alza y se sepulta y vuélvese a edificar en otro sitio. Riotinto repta en función del avance devorador de la mina.

Vendrían después distintas empresas: Compañía Española de Minas de Riotinto, Unión Explosivos Río Tinto, Río Tinto Patiño, Río Tinto Minera S.A. Hoy, la cuenca atraviesa una angustiosa etapa. El desplome de los precios del cobre en el mercado internacional lanza a toda una comarca a un salto al vacío. Sin red. Y la falta de compromiso efectivo de las diferentes administraciones contribuye al deterioro paulatino, escandaloso, de un área hondamente castigada y deprimida. Existe un débito histórico y solidario con una tierra ancestral que fue impulso económico para muchos sectores. Sin embargo, aquel trozo lunar parece condenado al silencio mismo del satélite. Al olvido. A no ser más que un fantasma que arrastra su sábana bordada con iniciales de oro pero vieja, sucia, desgarrada. Algunas soluciones, como la instalación en Nerva de un vertedero de residuos tóxicos, si renta beneficio pecuniario es a costa de un altísimo precio emocional. Y de indecentes consecuencias, la población entera dividida: a favor, en contra. En el aire de 1888, humos contaminantes; bajo tierra, residuos tóxicos de 2001. El suelo carmesí, las aguas escarlatas, absorben su historia, se empapan y nos la devuelven contra el rostro como un bumerán. Como si los círculos de Corta Atalaya fuesen anillos que se cierran en torno a la razón. La Compañía acostumbró al minero a su paternalismo, fue principio y fin de toda actividad, y el resultado es la falta de iniciativa privada.

Otras alternativas surgen en los últimos años: Riotinto Fruit reconvierte los suelos minerales en plantaciones de árboles frutales. Mas, para un pueblo industrial, no deja de ser chocante y paradójico dar, de la noche a la mañana, la vuelta a toda su milenaria historia y pasar, en el siglo XXI, a la agricultura. La Fundación Río Tinto ha comenzado una encomiable labor de explotación de los inusuales valores turísticos del entorno y de recuperación de su rico patrimonio. El Archivo Histórico se convierte en garante de documentos de formidable valor y el Museo Minero, la visita a impresionantes cortas, el recorrido en viejos trenes... son en la actualidad atractivos dignos de ser conocidos. ¿Es suficiente? No. Porque, no ha mucho, aún permanecían mineros encerrados y en huelga de hambre en las profundidades de contramina, allí donde los vitriolos de violentos verdes, azules, tejen irreales mantones de estalactitas. O se manifestaban por las avenidas de Huelva con pancartas, con pólvora, con voces que no parecen hallar el eco necesario. Mientras, más débil cada madrugada, más desangrado cada atardecer, el corazón de la tierra continúa latiendo: aguarda un trasplante que de nuevo traiga la esperanza.

Juan Cobos Wilkins
El Mundo

miércoles, 25 de julio de 2007

La Diputación de Almería organiza un ciclo de cine sobre el pasado minero de cinco municipios

(24/07/07)

El director Antonio Cuadri acudirá del 27 al 30 de julio a los debates y proyecciones con su largometraje ‘El corazón de la tierra’

Trasladar otra visión sobre aspectos de su realidad a la población de las localidades donde la minería tuvo un notable impacto, es el objetivo principal que la Diputación Provincial de Almería ha marcado a la hora de programar el II Ciclo ‘Una mirada’, que se ha estructurado en cinco veladas en las que se proyectará la película ‘El corazón de la tierra’, del director andaluz Antonio Cuadril, con quien el público tendrá la oportunidad de mantener un extenso diálogo. El Ciclo comenzará el próximo viernes 27 de julio en Serón y continuará durante las jornadas siguientes en Los Gallardos, Carboneras, Fiñana y Pulpí hasta el 30 de julio.

Con la película y el coloquio posterior, el director ahondará en el tema propuesto, con una mirada menos convencional, menos comercial o accesible que no aparece frecuentemente en los medios de comunicación ni en los folletos turísticos. La finalidad es plantear un diálogo entre el pasado y el presente a propósito de esta cinta rodada en las Minas de Riotinto (Huelva) para dimensionar, y de paso homenajear, a los mineros almerienses de la época.

La película propone un diálogo que por su riqueza de voces y miradas, por su vocación de reflejo entre la realidad de la Almería de entonces y la de Huelva, sirvan para analizar y crear puntos de comprensión hacia lo que fue un hecho social, histórico, sindical y político.

‘El corazón de la tierra’ es una coproducción entre España, Reino Unido y Portugal que se ha rodado este mismo año 2007. Cuenta la historia de una compañía inglesa propietaria de las legendarias minas de cobre de Riotinto que explota en 1888 cruelmente a sus trabajadores. Un día, irrumpe en la zona un forastero llamado Maximiliano Tornet y se percata de esas tremendas injusticias. Maximiliano consigue unir a los mineros y campesinos de la comarca en una huelga pacífica como protesta por la devastación de la tierra y la explotación de las gentes.

Unos días después, tropas del ejército español, bajo el mando del capitán Nazario Infante y pagadas por la compañía, abren fuego contra los mineros y campesinos, sofocando violentamente la rebelión. Las autoridades hacen desaparecer los cuerpos de los manifestantes muertos, borrando con ello cualquier rastro de la masacre. Aquellos hechos se convierten en la memoria de los habitantes de la zona como ‘el año de los tiros’.

Quince años después, Blanca Bosco (Catalina Sandino Moreno), autóctona del lugar, y Kathleen Crown (Sienna Guillory), sobrina del Sr. Crown (Bernard Hill), máximo dirigente británico de la compañía, luchan, cada una a su manera, por la gente de Riotinto.

La minería ha sido durante todo el Siglo XX una de las actividades centrales y vertebradoras de la realidad económica y social del levante almeriense. Pero su importancia ha ido más lejos, y las minas y los mineros han estado singularmente presentes en la vida política española de los últimos decenios: la revolución de 1934, la Guerra Civil, la ‘Guelgona’ del 62 o, anterior a esos acontecimientos, el hecho histórico desconocido por la inmensa mayoría de la ciudadanía que se nos plantea en esta película. Éstos son sólo algunos ejemplos de esa singular presencia de la minería en la historia reciente de España y Andalucía, como en Huelva o Almería.

Cuadri ha contado que desde niño había oído hablar del Año de los Tiros “y me interesó el libro de Juan Cobos Wilkins. Él centra todo en el año 1888, y yo he tomado el ADN dramático de su relato, pero, además, inventé una historia poderosa de mujeres y rebeldía. Todo lo que ocurre en la película 15 años después no existe en el libro. Esta película no está basada en la novela, está inspirada en ella… Creo que el espíritu femenino es un detonante de la rebeldía y en aquella época era un colectivo más discriminado que hoy en día…”

Antonio Cuadri Inició su carrera en el cortometraje consiguiendo varios premios; trabaja en televisión en géneros como documental, musical, reportajes informativos y los magazines; así como productor de cortometrajes y largometrajes. Entre sus trabajos televisivos más reconocidos y galardonados destacan ‘Lo más Plus’ y ‘Las noticias del Guiñol (1995-1997); ‘Al salir de clase’ o ‘Desesperado Club Social’. Como director de cine dirige su primer largometraje para televisión ‘Clara’; en 2000 ‘La gran vida’ y en 2003 ‘Eres mi héroe’.

CALENDARIO

-27 de julio: SERÓN. Casa de la Cultura, 22 horas.

-28 de julio: LOS GALLARDOS. Patio del Colegio Juan XXIII, 22 horas.

-29 de julio: CARBONERAS. Castillo de San Andrés, 22 horas.

-30 de julio: FIÑANA. Plaza de Correos, 22 horas.

-31 de julio: PULPÍ. Castillo de San Juan de los Terreros, 22 horas.

Teleprensa World

martes, 17 de julio de 2007

Cobos Wilkins regresa a la poesía con el libro titulado "Biografía impura"

8 de julio de 2007

El escritor onubense Juan Cobos Wilkins se ha rendido de nuevo ante la "gran diosa" de la literatura que es la poesía y, después de casi diez años sin un libro de versos, volverá a las librerías con el poemario Biografía impura.

Es el fruto de arrebatamiento que desde hace más de dos veranos recayó sobre el autor de Riotinto y que él ha combinado con asuntos más puntuales de sus ocupaciones, la narración de largo aliento o viajes como el que le trajo a Bogotá, para una Semana del Libro Andaluz.

"Pero la poesía nunca está a un lado", sostiene, y explica que lo que le pasa a este género "llega cuando quiere, donde quiere, como quiere". Lo cual, aclara al instante, no significa que en algún momento haya abandonado el verso, porque la poesía, cuando se ha escrito desde los albores de la adolescencia "ya no es un sarampión; se convierte en algo crónico". "Cuando llega la poesía, es la gran diosa, la gran dama, la gran señora, y uno no tiene más remedio que caer a sus pies y adorarla" dice Cobos Wilkins.

Todo un viaje por todo el universo literario que él explica a su manera: "Hay algo que es un relámpago, y es un poema; hay algo continuado, que es una tormenta, y se convierte en la novela, y en medio está el trueno, que puede ser el cuento".

El Mundo - Huelva Noticias

viernes, 13 de julio de 2007

Escuela de escritores

12.07.07

Clara Sánchez y Cobos Wilkins imparten un curso de verano que reúne a 35 jóvenes para enseñarles los secretos de la narrativa y la poesía.

TENÍA tan sólo ocho años y se aburría tanto en las clases de inglés que la inspiración se apiadó de ella y le dio las pistas para elaborar un poema con el que entretenerse. Desde entonces, aquella niña y su amiga invisible no dejaron de estar en contacto y, tras cada visita, la pequeña Rocío Iglesias escribía un poema. Tal fue la afición que nació en ella que un profesor le encargó un comentario de texto y dio a su análisis forma de verso.

«Creía que lo había copiado», recuerda ahora Rocío, tres años después de sus inicios literarios; un comienzo que arrancó cuando una bibliotecaria vio aquella poesía y la animó a iniciar una pequeña carrera literaria con la que ha ganado ya dos concursos de relatos en su pueblo granadino y el Primer Premio de Poesía en la categoría de 10 a 12 años del V Certamen Andaluz de Escritores Noveles. La mayor recompensa que obtuvo por su creación ha sido la participación en la II Escuela de Verano para Jóvenes Escritores Noveles que la Consejería de Educación está desarrollando en el Ceulaj de Mollina a lo largo de esta semana.

Rocío, con sus poesías «más bien divertidas», es la benjamina de los 35 escritores noveles de entre 11 y 21 años que han sido elegidos para aprender nuevas técnicas de narrativa y poesía de la mano de grandes nombres de la literatura. No en vano, tienen como maestros a Juan Cobos Wilkins, Clara Sánchez e Inma Chacón. El primero de ellos, con premios en su haber como el Gil de Biedma, en poesía, o El Público, en novela, les desvelará los secretos del mundo en verso, mientras que Clara Sánchez, que se hizo en 2004 con el Premio Alfaguara de novela por 'Últimas noticias en el paraíso', les dará las claves para contar mil y una historias a la perfección.

Artesanos de la palabra
La escritora sabe que no predica en el desierto porque sus alumnos tienen tal «madurez literaria» que en todo momento saben lo que ella les quiere decir. «Intervienen todos al mismo nivel... se nota que han escrito bastante porque les puedo hablar desde lo más superficial a lo más profundo», matiza Clara Sánchez, reconfortada porque sus «orientaciones y experiencia» no caen en saco roto y sirven para que estos escritores del mañana «entren en un mundo fértil».

Su teoría y la de Wilkins son llevadas a la práctica en todo momento e, incluso, los jóvenes literatos realizan en clase lecturas demostrativas de las distintas técnicas narrativas. Su aprendizaje tendrá como colofón la voz de Inma Chacón, que con la conferencia titulada 'Escribir hoy' los situará en el escenario actual de la literatura.

Aunque jóvenes, los noveles escritores saben que ser artesanos de la palabra no es una forma fácil para ganarse la vida, pero la crudeza del futuro no es capaz de ahogar sus vocaciones literarias. José Alberto Arias, estudiante de Traducción e Interpretación, no desiste en su empeño de ser escritor y si sus creaciones no salen publicadas en papel las cuelga en un blog personal (www.brianedwardhyde.blogspot.com), titulado igual que el personaje literario de su primera novela 'La dama de oriente'. Devorador de novelas de terror y misterio y admirador hasta la médula de Stephen King, este joven de 19 años ganó el Certamen Andaluz de Escritores Noveles, que anualmente convoca el Pacto Andaluz por el Libro (PAPEL), en la categoría de Relato para jóvenes de entre 18 y 21 años con la obra 'Si llueve'.

Al igual que Rocío y José Alberto, Adrián Sánchez ha recalado en II Escuela de Verano para Escritores Noveles tras obtener el Premio de Poesía en la categoría de 16 a 18 años por 'En cualquier parte'. Su vocación nació de la lectura. Después de leer un sinfín de poemas, se «ponía» a escribir los versos que deambulaban en su cabeza desde que era pequeño. Al principio hacía poesías «sencillitos», pero ahora es todo un experto y quizá uno de los nombres de la literatura de un futuro no muy lejano. Y es que tal vez él o sus compañeros de escuela sean hoy los escritores de mañana.

Carmen Martín
diariosur.es

sábado, 7 de julio de 2007

Editores andaluces satisfechos con experiencia de Semana del Libro en Bogotá

La Asociación de Editores de Andalucía (AEA) se lleva 'un balance muy positivo' de la Semana del Libro Andaluz en Bogotá, dijeron hoy en la capital colombiana portavoces del sector de esa región del sur de España.

La actividad, que terminará el sábado, permitirá 'hacer bastantes acuerdos (comerciales)', declaró a Efe el gerente de la AEA, Félix Rodríguez.

'Me llevo la cartera llena de posibilidades', aseguró Rodríguez, tras destacar que la semana editorial de Bogotá ha sido la primera experiencia de su colectivo en Colombia, que la organizó en conjunto con la Caja Colombiana de Subsidio Familiar (Colsubsidio).

Un total de 33 de las 82 casas editoriales reunidas en la AEA concurrieron a la feria, en la que se montaron dos muestras, cada una con medio millar de títulos.

Una serie de conferencias, charlas, talleres, exposiciones y espectáculos completaron la oferta de la Semana del Libro Andaluz en Bogotá, que fue inaugurada el pasado 30 de junio por el viceconsejero de Cultura de la Junta de Andalucía, José María Rodríguez.

Rosa Díaz, Luis García Montero y Juan Cobos Wilkins conformaron la delegación de escritores andaluces invitados a la feria, además del artista Andrés Marín y su grupo de flamenco Vanguardia Jonda, que ofreció dos presentaciones.

La AEA también trajo tres exposiciones de Rafael Alberti, Luis Cernuda y Luis de Góngora, autores de la misma región.

'Creo que se ha mostrado aquí una gran parte de nuestra cultura, no sólo en libros', dijo el presidente del mismo colectivo, José María Arráez, y apuntó que, con esta experiencia, 'vamos a abrir un mercado' en Colombia para las editoriales andaluzas.

La AEA espera darle continuidad a la Semana del Libro en Bogotá, aunque bienal, e instituir una, con la misma periodicidad, de libros colombianos en Málaga.

Terra Actualidad - EFE

Cobos Wilkins vuelve a caer ante diosa de la poesía con 'Biografía impura'

06-07-2007

El escritor español Juan Cobos Wilkins se ha rendido de nuevo ante la 'gran diosa' de la literatura que es la poesía y, después de casi diez años sin un libro de versos, volverá a las librerías con el poemario 'Biografía impura'.

Es el fruto del arrebatamiento que desde hace más de dos veranos recayó sobre el autor de Riotinto (Huelva, 1957) y que él ha combinado con asuntos más puntuales de sus ocupaciones, la narración de largo aliento o viajes como el que le trajo a Colombia, para una semana del libro andaluz en Bogotá.

'Pero la poesía nunca está a un lado', sostiene Cobos Wilkins, y explica que lo que pasa es que este género 'llega cuando quiere, donde quiere, como quiere'.

Lo cual, aclara al instante, no significa que en algún momento haya abandonado el verso, porque la poesía, cuando se ha escrito desde los albores de la adolescencia, 'ya no es un sarampión; se convierte en algo crónico'.

Es un ejercicio de décadas dominante en su bibliografía, con poemarios como 'El jardín mojado' (1981), 'Los dioses extranjeros' (1989) o 'Las hojas del encantamiento' (1993), y a los que, como a sus cuentos y relatos, hermanará desde 'el año que viene' con 'Biografía impura', en el que ha podido emplearse a fondo después de desprenderse de 'Mientras tuvimos alas' (2003), su segunda novela.

'Cuando llega la poesía, es la gran diosa, la gran dama, la gran señora, y uno no tiene más remedio que caer a sus pies y adorarla, que es lo que he hecho', dice Cobos Wilkins, como si hubiese desandado la parte del camino que lo condujo hasta los otros géneros.

Todo un viaje por todo el universo literario que él explica a su manera: 'Hay algo que es un relámpago, y es el poema; hay algo continuado, que es una tormenta, y se convierte en la novela, y en medio está el trueno, que puede ser el cuento'.

Así que la primera tormenta que se abatió sobre él fue la de la urgencia de escribir 'El corazón de la tierra' (2001), historia que, afirma, se le imponía a sí mismo y ella se imponía a sí misma como una novela.

El título recoge hechos reales de la Andalucía de 1888, con el levantamiento aplastado, a la fuerza militar, de los mineros del yacimiento de cobre de Riotinto, que su abuelo le narró cuando él tenía 9 años.

Los lectores agotaron la primera edición a los pocos días de su puesta en el mercado, que pidió una y otra tirada, lo que dejó en Cobos Wilkins la certeza de que 'hay gente que espera en el mundo de la literatura algo más que la Historia que últimamente se cuenta'.

El escritor se felicita por haber recuperado los hechos de su Riotinto natal, que ocupan, dice, 'una página de la Historia de España que había sido secuestrada, borrada de los textos y se quería hacer desaparecer hasta de la memoria colectiva'.

Una amenaza que ha podido desterrar de tajo y por partida doble con la reciente adaptación cinematográfica que de ella hizo su compatriota Antonio Cuadri ('La buena voz', 2006).

El autor ha quedado satisfecho con la película por el acierto del director al 'volar su creación por los territorios' necesarios, sin apartarse del rigor de los 'hechos fundamentales históricos'.

Ese vuelo comprendió el escenario de los hechos, del que Cuadri pudo recoger y conservar el paisaje como el 'personaje' que es en la obra escrita.

Cobos Wilkins lo describe como 'de una fuerza telúrica arrolladora, extraño, devastado' y que deja la duda, en quien lo pisa por primera vez, de 'si pertenece a un futuro onírico en el que ya han explotado todas las bombas que nos amenazan, o a los primeros días de la creación del mundo en el que todavía los elementos, las aguas, la tierra, están confusos en sus límites'.

La causa ha sido la consecución del cobre con una técnica de combustión que, dice casi sobresaltado, genera una 'nube de dióxido de azufre altamente contaminante' que se extiende por kilómetros.

Con asombro reavivado, Cobos Wilkins cuenta que de todo ello ha quedado 'una oquedad de un kilómetro y medio de diámetro por medio kilómetro de profundidad, con galerías de veinte kilómetros', y, también, una tierra 'de todos los colores', como si 'un arco iris hubiese caído y la hubiese impregnado'.

Allí ha vuelto a estar él, para un paso fugaz en la película, como extra, caracterizado de época, junto a Catalina Sandino, la colombiana protagonista, o el cubano Jorge Perugorría.

Cobos Wilkins cree que es un 'testimonio histórico o sentimental' que quiso dejar, de él, el director Cuadri.

Terra Actualidad - EFE

viernes, 6 de julio de 2007

Escritor español Cobos Wilkins sugiere "una sola voz común" contra el terror

04 de Julio de 2007

El escritor español Juan Cobos Wilkins, autor de la exitosa novela "El corazón de la tierra", sugirió hoy a las sociedades de los países amenazados por el terrorismo que se unan en "una sola voz común" para afrontar el terror.

Cobos Wilkins dijo en una entrevista con Efe en Bogotá que, ante la amenaza y el atenazamiento de los terroristas, "el ser humano debe olvidarse de las diferencias (...) para ser uno pleno y total".

Es una actitud que sí debe ser global, no en los términos del discurso común de la "globalización", para "darse cuenta de que en las fronteras, en vez de crecer las alambradas de espino, lo que debe crecer es el trigo", afirmó el escritor, quien viajó a Bogotá para participar en la Semana del Libro Andaluz.

El también poeta, periodista y crítico literario consideró que, como en España, Colombia y demás países amenazados o que sufren la violencia y la privación de la libertad, son las divisiones lo que más fomentan quienes no quieren la paz.

Lo hacen de manera brutal, "no utilizando la inteligencia, sino la parte irreflexiva del sometimiento, como si la humanidad no hubiese avanzado en siglos, como si estuviésemos todavía en el circo con los leones", explicó Cobos Wilkins.

"En 'El corazón de la tierra' está el ejemplo de miles de personas que se unieron en un momento determinado, por encima de diferencias políticas, y se aunaron en una sola voz para convertirla en un grito que reivindicaba la libertad y la dignidad del ser humano", dijo el también autor de la novela "Mientras tuvimos alas".

Casi enemigos comunes, los mineros, los agricultores, los ganaderos, los anarquistas, los socialistas y los comunistas "fueron capaces de olvidarse de las diferencias, del color de la camisa o de la chaqueta, para reivindicar que lo que verdaderamente los hacía iguales a todos era la piel", prosiguió.

"Fueron lo suficientemente inteligentes, valientes, honestos, dignos como seres humanos para apartar rencillas y convertirse en una sola voz común", subrayó Cobos Wilkins, quien en todo esto se refirió, sin hacer menciones literales, al caso de su país con la banda terrorista vasca ETA y la situación colombiana.

Cobos Wilkins, cuya novela sobre el levantamiento en 1888 de los mineros de Riotinto (Huelva) fue vertida al cine por su compatriota Antonio Cuadri, también es autor de poemarios como "Espejo de príncipes rebeldes".

EFE - Univisión

Escritor español Cobos Wilkins sugiere 'una sola voz común' contra el terror

04-07-2007

El escritor español Juan Cobos Wilkins, autor de la novela 'El corazón de la tierra', sugirió hoy a las sociedades de los países amenazados por el terrorismo que se unan en 'una sola voz común' para afrontarlo.

Cobos Wilkins dijo en declaraciones a Efe que, ante la amenaza y el 'atenazamiento' de los terroristas, 'el ser humano debe olvidarse de las diferencias para ser uno pleno y total', en referencia, sin menciones literales, a la situación en España con la banda terrorista ETA y al conflicto colombiano con las guerrillas.

Esa es una actitud que sí debe ser global, no en los términos del discurso común de la 'globalización', sino para 'darse cuenta de que en las fronteras, en vez de crecer las alambradas de espino, lo que debe crecer es el trigo', afirmó el literato, quien viajó a Bogotá para participar en la Semana del Libro Andaluz.

El también poeta, periodista y crítico literario consideró que en España, Colombia y demás países amenazados o que sufren la violencia son las divisiones lo que más fomentan quienes no quieren la paz.

'No utilizan la inteligencia, sino la parte irreflexiva del sometimiento, como si la humanidad no hubiese avanzado en siglos, como si estuviésemos todavía en el circo con los leones', resaltó Cobos Wilkins, cuya novela sobre el levantamiento en 1888 de los mineros de Riotinto (Huelva) fue vertida al cine por Antonio Cuadri.

'En 'El corazón de la tierra' está el ejemplo de miles de personas que se unieron en un momento determinado, por encima de diferencias políticas, y unieron una sola voz para convertirla en un grito que reivindicaba la libertad y la dignidad del ser humano', dijo el también autor de la novela 'Mientras tuvimos alas'.

Casi enemigos comunes, prosiguió, los mineros, los agricultores, los ganaderos, los anarquistas, los socialistas y los comunistas 'fueron capaces de olvidarse de las diferencias, del color de la camisa o de la chaqueta, para reivindicar que su verdadera igualdad era la piel'.

Terra Actualidad - EFE